Covid 19 parece haberle hecho tocar fondo al “neoliberalismo”

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El magno fenómeno biológico evolutivo planetario, que azuela aún a nuestra especie terrícola Homo sapiens sapiens (así, doble, que “sabe que sabe” -se supone), parece decaer en la vorágine de la “mediósfera”, no necesariamente así ante la especie coronavirus SARS_Cov2 y su transmisión por bocanadas al hablar, cantar, estornudar; por densidades de carga del bicho; unos ni se enteran pero contagian, otros les da un gripón y otros mueren. El objetivo es “cualquier humano”.

Se sabía poco, casi nada, muchas generalidades. Pero sí abundantes y sólidas herramientas teóricas bioquímicas tecnológicas evolucionadas, basadas en evidencias para averiguar lo que no se sabe y defender a la especie. A la evolución no se la puede controlar. Deteriorar sí, pero controlar -por ahora- nadie. Fenómenos como este de las pandemias delas que hay poca información y carencia de antecedentes en el planeta, se le podría ir mitigando. No mitgar, subrayo, ir mitigando.

A todos los países se les presentaron dos escenarios posibles: contagiadero como tsunami en unos cuantos días o diferir en el tiempo la velocidad de contagios. Para ayudar a los estados en sus decisiones, la segunda opción traía una línea punteada en la cúspide de un monte de contagios con el aviso de capacidad hospitalaria. La primera, enorme montaña, contagiadero de muchedumbres por encima de la capacidad hospitalaria en unos cuantos días resultó impensable para casi todos, aunque hubo intentos lamentables por la primera opción. La mayoría fueron conscientes que todos estaban rebasados en su capacidad hospitalaria, unos más que otros. Que todos los grupos de interés y de presión, servidores públicos aceptaran detener todo, excepto las actividades esenciales (entre estas dos estuvo el estira y afloja de las fuerzas políticas cada estado).

Inevitablemente, también, el mapa geopolítico fue impactado por Covid 19, sufrió modificaciones, cambió la “correlación de fuerzas”. Las potencias no dejaron de enseñarse los dientes en zonas “calientes”. Sin embargo, las tripulaciones de las armaduras navales tuvieron que atracar en puerto, infectadas. Poblaciones enteras infectadas en cruceros marítimos de primer mundo les fue negado atracar en puertos ¡de primer mundo!, cual trato con desprecio a migrantes.

La pandemia Covid 19, como tal, fue acatada por todos a partir de los reportes de una organización mundial de salud, confiable para todas las 193 naciones que ellas misma se dieron después de la más sangrienta “pandemia” causada por los humanos hasta la fecha, la II Guerra Mundial. Señores de Estado: son los pueblos de las naciones los que padecen, enfrentan resisten y sobreviven a las guerras, a las pandemias que los señores de estado administramos. Los pueblos del mundo merecen organismos universales, confiables que basados en hechos y derechos humanos vigilen su salud y abasto de medicamentos, su educación, ciencia, sus culturas, sus alimentos. OMS, UNESCO, FAO.

Cual focos de expansión de la Covid 19, en algunas regiones de la culturósfera parece mermar su presencia en las primeras planas, en los estelares del escándalo audiovisual, en los lavaderos cibernéticos, en youtuberolandia, en “cotorreando la noticia” de la farandulilla del pajarito azul. En la mayoría del mundo mundial ya no es la roca arrojadiza preferida contra las tripulaciones de las las naciones; en otros, es tema de choque de trenes políticos en la disputa por las naciones.

Las marejadas de la opinión pública parecen desplazarse más hacia la geopolítica y las políticas económicas que le pandemia obliga a las naciones a revisar. Entre las más importantes es que no pude seguir prevaleciendo el dogma la privatización de los servicios públicos y estratégicos de los estados. El modelo “no hay de otra” parece estar haciendo agua en el mundo.

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