Evolución de la población y el Estado (1ª Parte)

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En esta columna abordé el tema de China como nación que partió de una revolución social, de una invasión por una potencia extranjera en la mitad del siglo pasado, que hoy reta la hegemonía económica de Estados Unidos, Unión Europea o Rusia, y el papel preponderante de la ciencia en sus planes de desarrollo desde la mitad de la primera década de este siglo. Como un punto de referencia, cité el caso del modelo de desarrollo estabilizador exitoso emprendido por el Estado mexicano en aquella época.

Cual efecto colateral de aquél par de colaboraciones, desde distintos ámbitos me sugerían abordar qué era el PRI en aquél contexto de posguerra, Guerra Fría y el Estado mexicano, en medio del mar de confusiones en que se ha convertido la agenda de la opinión pública que, como ya he explicado, es el terreno de confrontación de intereses de los distintos grupos de presión en la “mediósfera”, con el objetivo de inducir hacia dónde se quiere se dirija el Estado.

El reto es que mi objetivo y compromiso académico es la comunicación pública de la ciencia y la puesta en práctica del género “opinión”. Entiendo y he vivido periodísticamente los escenarios políticos de nuestro país desde 1977, y desde 1982 me he abocado a la práctica y sustento académico para posicionar a la ciencia en la agenda de la opinión pública.

¿Qué tal si intento explicarnos mejor al Estado mexicano desde una perspectiva evolutiva, dentro del escenario de otros Estados evolucionando en conjunto? ¡Tal como nos está poniendo en la mesa la pandemia Covid 19¡ Para ella no hay naciones, hay especie. ¿Ocurrencia? De ningún modo. El bioquímico Jaques Monod, Nobel de medicina y fisiología 1965, en su trabajo “El azar y la necesidad” nos explica cómo tuvo lugar la evolución de la humanidad hasta el habla y, de ahí, “cómo surge una evolución paralela a la biológica” que le atribuyó a la cultura. Entendamos, pues, a la población y su Estado desde una perspectiva de evolución cultural (paralela a la biológica).

La evolución de especies, la adaptación, las mutaciones, se entienden en poblaciones, no en individuos; en sus condiciones medioambientales, en sus nichos ecológicos. La humanidad (Homo sapiens) es endémica de África e inició una “dinámica de poblaciones”, migraciones, hasta dispersarse por todo el planeta.

Entre 32° 43’ 06” Latitud Norte; el río Bravo, 14° 32’ 27” Latitud Sur; el Golfo de México y el Océano Pacífico, se halla un segmento de la población humana del planeta llamada “mexicanos”. A partir de la declaración de independencia el 28 de diciembre de 1821, la población mexicana está integrada en un Estado Nación, México.

La población de mexicanos se distribuye, de acuerdo con la estructura del Estado, en 32 entidades con diversas densidades de población. El Estado y sus 32 entidades, para organizarse y definir el rumbo de la nación, está dividido en tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Los representantes del Ejecutivo y el Legislativo son elegidos por el voto de la población.

Hasta aquí la “población” mexicanos y su Estado Nación. ¿Cómo han evolucionado ambos hasta nuestros días? ¿Qué ha sido el PRI y el papel que ha jugado en esa evolución? Lo abordaré en la segunda parte de esta colaboración.

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