¿Cómo vuelan los aviones?

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Cada año, en el planeta surcan los cielos un promedio de 9,728 aviones por año, una cifra que en breve, de acuerdo a los expertos, nos llevará a la saturación del actual espacio aéreo dedicado a estos equipos, símbolos de gran tecnología.

Es cotidiano ver en los cielos a estas pequeñas ciudades flotantes con toda normalidad, pero te has preguntado, ¿cómo es posible que un avión vuele?

Desde la antigüedad, volar ha sido el sueño dorado de la humanidad, pero no fue hasta recientemente a inicios del siglo pasado que los hermanos Wright lograron poner en el cielo a un objeto más pesado que el aire.

La clave está en algo llamado sustentación. Las alas de los aviones han sido diseñadas de tal manera que pueden aprovechar esta fuerza. Como apreciamos en la imagen, el ala, visto desde un modo transversal, fluye sobre el aire, y la parte delantera del mismo corta ese aire creando dos corrientes o fluidos, el primero, el de abajo, al no tener resistencia alguna desplaza las partículas de aire de forma más rápida, mientras que el fluido de arriba, tarda más tiempo en desplazarse, ¿eso qué significa?  

Al pasar el aire más rápidamente en la parte inferior del ala, genera una mayor presión que en la parte superior, permitiendo qué esta se “sostenga”

Al haber mayor presión por la parte inferior que la superior del ala, permite que la misma puede “sostenerse” y al aplicar una cierta velocidad, esta fuerza se mantiene. 

Para que eso funcione en un avión, es necesario la acción del despegue usando una pista larga la cual le permitirá alcanzar la velocidad suficiente para usar éste principio, apoyado en los motores de la aeronave, la ampliación del área de ataque mediante flaps y una maniobra que se le conoce como colocar al avión en ángulo de ataque.

Para comprender mejor este fenómeno, debemos tomar en cuenta la naturaleza del aire, que si bien nos puede parecer algo invisible, físicamente existe, tiene un cuerpo y volumen. Intenta sacar con precaución una mano fuera de la ventanilla dentro de un auto en movimiento. A una mayor velocidad, percibirás como algo golpea sobre ti. Si mantienes tu mano de manera perpendicular y ligeramente levantas el extremo que toca primero el aire hacia arriba, sentirás en la parte inferior, o en la palma un mayor impacto de las partículas de aire. 

Ese “impacto” es el que aprovechan las alas para sostenerse sobre el aire. Cómo ves, es un fenómeno fácil de apreciar, y que en los últimos 100 años ha permitido a la humanidad recorrer el mundo en poco tiempo, de manera segura y confiable, y quizás, en un futuro no muy lejano, de formas más económicas y ecológicas.

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