A diez años de la pandemia del H1N1: ¿qué hemos aprendido?

0
389
H1N1 en México
Metro de la Ciudad de México. Foto Cristiano Oliveira

El 11 de junio de 2009, la Organización Mundial de la Salud anunció que el mundo se enfrentaba a una pandemia mundial ocasionada por un nuevo virus de influenza de origen porcino, clasificado como A (H1N1/09), siendo México el principal foco de atención.

Al parecer, la nueva cepa del virus, ya se encontraba deambulando en distintos países desde finales de 2018, haciéndose pasar como una influenza estacional. No fue hasta el 21 de abril del 2009, cuando los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, informaron la detección en dos niños residentes del estado de California, de una nueva cepa de virus de influenza.

Poco antes de la alerta del CDC, el 24 de febrero de 2009, en el estado de San Luis Potosí se dio un caso de una niña de 6 meses de edad que presentaba síntomas en las vías respiratorias, tiempo después, se confirmaría que fueron ocasionados por el virus de influenza A (H1N1/09).

Los médicos mexicanos, asociaron el virus caracterizado por la CDC, con una serie de casos de neumonía atípica de origen viral, manifestados en distintas zonas del país y que ya había cobrado la vida de 20 personas.

Para el 25 de abril, la OMS declaró emergencia de salud pública de interés internacional, y, en consecuencia, el gobierno mexicano activó el Plan Nacional de Preparación y Respuesta ante una Pandemia de Influenza.

Caravanas de Salud instalados por la Secretaría de Salud de México.
Caravanas de Salud instalados por la Secretaría de Salud de México. Foto: Talea Miller, Online NewsHour PBS

El escudo que protegió a México

A pesar de los mil 172 decesos ocasionados por virus el A (H1N1/09), los mexicanos fueron afortunados, ya que dos años antes de la pandemia, se habían tomado las debidas precauciones ante un panorama de estas características.

El 10 de octubre de 2006, a las 8:00 de la mañana, se ejecutó el “ejercicio “escudo centinela”, simulacro nacional para la evaluación de la respuesta ante una pandemia de influenza”.

Encabezado por la Secretaría de Salud, el Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades (CENAVECE), la Dirección General de Epidemiología, el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE) y los institutos de salud nacionales, además de las dependencias estatales del ramo, sumado a las fuerzas armadas y de seguridad pública, realizaron un simulacro, ante un brote del virus H1N5 -cepa altamente virulenta y con un promedio de mortandad del 30 al 100 %-. En el ejercicio, atendiendo un posible escenario, en donde las distintas entidades gubernamentales, se enfrentarían a posibles casos de presión mediática, manifestaciones civiles, saturación de los sistemas de salud y carencia de medicamentos.

Para ser lo más realista el posible el simulacro, se simularon el cierre de vialidades principales como la calzada de Tlalpan a la altura del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, carreteras como la de Ixmiquilpan-Tasquillo, y se desarrollaron confrontaciones civiles en puntos estratégicos, como en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Gracias a este simulacro y la participación de dos mil 803 empleados gubernamentales y de la sociedad civil, se logró mejorar los mecanismos de acción para la atención ante un caso de emergencia sanitaria, causada por un brote de influenza.

Un aprendizaje para lo que viene

En el reportaje de Federico Kukso: La próxima pandemia: El virus que amenaza a la humanidad, realiza una remembranza de las grandes pandemias que azotaron al mundo y pone en prospectiva el riesgo latente con el que aún se cuenta.

Consiente de este riesgo, y apegándose a los lineamientos internacionales dictados por la Organización Mundial de la Salud, consecuencia del brote de influenza aviar de 1997. El gobierno mexicano empezó desarrollar lo que hoy ya es el Plan Nacional de Preparación y Respuesta ante una Pandemia de Influenza.

El documento, presenta de manera puntual y concreta, las acciones generales que cada entidad gubernamental, sector empresarial y sociedad civil, deben de asumir ante un brote inesperado de una nueva cepa de influenza.

Módulos de Salud. Esta fila era para poder examinarse y descartar la enfermedad de la influenza
Módulos de Salud. Esta fila era para poder examinarse y descartar la enfermedad de la influenza. Foto: Miaw Momo

La OMS declaró el término de la pandemia el 10 de agosto de 2010, dejando una estela de más de 18 mil muertes en todo el mundo. Por ende, y previendo un nuevo incidente de esta escala, se actualizó la versión de 2006 del Plan Nacional de Preparación y Respuesta ante una Pandemia de Influenza -versión que había tomado la experiencia del simulacro “Escudo Centinela”-, plasmando el aprendizaje compilado por todos los niveles de gobierno en 12 puntos estratégicos, con un apartado denominado: “Lecciones aprendidas”; y que continuación se resumen de manera amena:

  1. La preparación es rentable.
  2. Los virus pueden surgir de cualquier lado.
  3. Los médicos deben de prestar atención a fiebres mayores de 38°.
  4. Formalizar canales de comunicación.
  5. Mejoramiento e inversión en infraestructura.
  6. Atención oportuna ante problemas en las vías respiratorias.
  7. Mejoramiento de los lineamientos de comunicación social.
  8. Capacitación continúan del personal médico.
  9. Generar programas que aumente la eficiencia de la infraestructura.
  10. Protección médica del personal del sector salud.
  11. Desarrollo científico y producción de vacunas en México.
  12. Promover una cultura de prevención dentro del sector salud.

Las anteriores recomendaciones, se han elaborado desde un enfoque institucional, siendo así, la sociedad en general también ha integrado en su cultura cotidiana, formas de prevención colectivas, como el uso del gel antibacterial en lugares públicos, el estornudo de etiqueta -estornudar en el antebrazo-, acudir al médico con antelación ante sospechas de una enfermedad respiratoria, y en menor medida, el uso de cubrebocas.

¿Qué es? y ¿por qué es tan peligrosa la influenza?

Comúnmente, los virus de la influenza habitan entre los humanos, a pesar de ello, son los que más inquietan a los especialistas de la salud, debido a que, de generarse un cambio abrupto o mutación, los convierten en peligrosos patógenos para la humanidad, sobre todo, por su rápida velocidad de propagación.

Virus de la Influenza H1N1
Virus de la Influenza H1N1. Foto: CDC

Existen cuatro clasificaciones para los virus de la influenza, denotados con las letras: A, B, C y D. Entre los cuales, los virus del tipo A, son los causantes de las influenzas más peligrosas, debido a que cuentan con varios hospederos como los humanos, aves o bovinos; lo que les ha permitido tener la ventaja, para realizar cambios importantes de su material genético en un tiempo corto.

Al desarrollarse una nueva cepa, es posible causar una pandemia, si no se controlan a tiempo, debido a que el sistema inmunitario no cuenta con un registro del nuevo tipo de virus que ha logrado mutar.

Las cepas del tipo A, se han estructurado en una compleja clasificación, que se conjugan de acuerdo a las proteínas neuromidasa (N) y hemaglutinina (H). De las cuales, se conocen 11 subtipos de neuromidasa y 18 subtipos diferentes de hemaglutinina, desprendiéndose de ellas, variedades de virus como el A (H1N1), A (H3N2), A(H5N1) A(H7N9), A(H9N2).

La influenza del tipo A es de origen zoonótico, lo que significa que se desarrollan en animales, por ejemplo, el virus A(H9N2) y A(H5N1) se originó en las aves y el A(H1N1) y A(H3N2) en cerdos o porcinos.

La constante evolución de los virus, los distinguen como maestros del disfraz, engañando a las células, al cambiar su material genético en un proceso denominado variación antigénica. Cuando estos cambios son mínimos, se considera que es una “variación antigénica del virus” y cuando hay un salto importante en el material genético se le denomina “cambio antigénico mayor“.

Las mutaciones se generan cuando se dan las condiciones que faciliten a los virus adaptarse y evolucionar. Un claro ejemplo se dio en China, ya que antes de 1990, en los mercados de aves se carecían de procesos de salubridad, junto a los procesos de alimentación, implementados en granjas, que aprovechaban el excremento de gallinas para alimentar a los cerdos y los excrementos de cerdos, para alimentar los peces en los estanques; lo que los convirtió en importantes focos de transmisión entre humanos y animales.

Para estar al día ante estos brotes, en México, el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE), es el responsable de estar alerta ante cualquier amenaza que pueda surgir dentro o fuera del país.

Los laboratorios InDRE, cuentan con un nivel de bioseguridad nivel tres (BSL-3) capaz de contener patógenos de alto riesgo, pero que pueden ser tratados con medicamentos o vacunas -el máximo nivel de bioseguridad es el 4 que contienen virus o bacterias, que no tienen vacuna o antibiótico-. Y en estos laboratorios de alta tecnología, son usados como “referencia” por todas las instituciones de salud de México, en donde llegan muestras de todos los rincones de la república, para ser analizados, y así evaluar si existe algún posible foco de atención epidemiológica que deba de ser atendido inmediatamente.

¿Flancos débiles?

Para la Dra. Rocío Tirado Mendoza, académica de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), considera que existen flancos que no se deben descuidar. Comenta que por ende, ha desarrollado con su grupo de trabajo, dentro de los laboratorios de la máxima casa de estudios de México; técnicas para la de detección de virus respiratorios como el Orthopneumovirus humano, Metapneumovirus humano y Rubulavirus tipo 2 humano.

Tirado Mendoza, de formación química fármaco bióloga, maestra en biología celular y doctorada en ciencias biomédicas, indica que “estos virus, desafortunadamente tienen un alto índice de mortalidad, principalmente entre poblaciones menores a 5 años y adultos mayores…y, el Orthopneumovirus, es el número uno, después Metapneumovirus y Rubulavirus -que es una influenza tipo 2. Ha teniendo más de 200 mil muertes al año en todo el mundo… Para estos tres virus, -contrario lo que sucede con el virus de la influenza-, no hay vacunas y tampoco antivirales eficientes… Esto es muy grave, ya que el diagnostico diferencial -al menos en nuestro país- no se hace”.

El trabajo realizado por el grupo de la Dra. Rocío Tirado, se orientó a generar un diagnostico diferencial para los pacientes que llegan a los centros de salud con infecciones respiratorias agudas de origen viral, con el objetivo de saber cuál de los tres virus, genera la infección y así tomar las medidas adecuadas.

¿Entonces? ¿Estamos preparados?

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México se cuenta con una población de 129.2 millones de personas, y que de ellas, según cifras de 2017 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD), “México tiene 2.4 médicos por cada un mil habitantes, en relación con 3.4 en promedio en la OCDE, y cuenta con menos de un tercio del número de enfermeros/as y camas de hospital por cada mil habitantes que el promedio de la OCDE”.

México tiene 2.4 médicos por cada un mil habitantes, en relación con 3.4 en promedio en la OCDE, y cuenta con menos de un tercio del número de enfermeros/as y camas de hospital por cada mil habitantes que el promedio de la OCDE”.
México tiene 2.4 médicos por cada un mil habitantes, en relación con 3.4 en promedio en la OCDE, y cuenta con menos de un tercio del número de enfermeros/as y camas de hospital por cada mil habitantes que el promedio de la OCDE”.

A pesar de que el informe de la OCDE expone que aún se tiene que subsanar un rezago en el sistema de salud pública, el panorama es alentador. Ya que, como se expuso líneas arriba, la suma de la experiencia plasmada en Plan Nacional de Preparación y Respuesta ante una Pandemia de Influenza, sumado, a que se ha implementado un programa de desarrollo de vacunas propias en el país, dentro de los Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex); y la participación de la comunidad científica mexicana, vislumbra una preparación nacional adecuada ante un nuevo brote de influenza.

Algunos especialistas han expresado que el brote de virus de la influenza de 2009, fue una bala que pasó rozando a los mexicanos, ya que el virus A (H1N1/09), no fue tan virulento como se pensaba, y por fortuna no fue el temido A(H5N1). Y gracias a las medidas de precaución tomadas por el gobierno de México, no paso a mayores.

A pesar de ello, el costo que requirió para la atención del brote del virus en México, fue de más de 9 mil millones de dólares (equivalente al 1% del PIB de 2008) -gasto superior al presupuesto anual nacional en Ciencia, Tecnología e Innovación-.

A diez años de la aparición en México del A (H1N1/09), considerada como la primera pandemia del siglo XXI. Dejó una clara advertencia para no bajar la guardia, ya que es inevitable el surgimiento de un nuevo virus, la pregunta es: ¿cuándo pasará?

Este material fue publicado originalmente en el suplemento TANGIBLE del periódico mexicano  El Universal, Mayo de 2019.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor, escriba su comentario
Ingresa tu nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.