¿Los teléfonos inteligentes están dañando nuestra salud mental?

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¿Los teléfonos inteligentes están dañando nuestra salud mental?

“Salud mental y los dispositivos móviles, posibles afectaciones en
su uso cotidiano”.

Los teléfonos inteligentes

El 27 de junio de 2007, Steve Jobs, entonces Presidente Ejecutivo de Apple, reveló en ese momento, lo que los tecnólogos cronistas, llamarían un parteaguas en la industria: el lanzamiento del iPhone.

En septiembre del siguiente año, Google, otros de los importantes jugadores en la industria, daría a conocer al público del lanzamiento de su primer Sistema Operativo: Android.

Ambos anuncios se encaminaron a una revolución a algo todavía imposible en la primer década del siglo XXI: el llamado internet móvil.

Antes de esos anuncios, los intentos de contar con dispositivos con internet móvil no habían cuajado para tanto fabricantes de equipos celulares como de aquellos que crearon los primeros equipos que eran llamados de “mano”. Palm Inc., creadora de los llamados Personal Digital Assistants, o de los populares BlackBerry, sucumbieron antes la llegada del iPhone y posteriormente, con una nueva gama de llamados “teléfonos inteligentes” basados en Android.

La masificación de estos equipos, por la sencillez de su uso y su bajo coste en el caso de los equipos Android, llevó a que en un corto periódo de tiempo, el número de suscriptores a la telefonía celular, unos casi 9 mil millones de líneas, rebasa al número de la población total mundial, de poco más de 7 mil millones de habitantes.

Con el pasar de los años, comenzaron los reportes de los primeros indicios de problemas generados por el uso de estos aparatos. Gente que tropezaba en las calles al ir escribiendo con el celular, accidentes vehiculares. Parecía una situación en la que aplicar cambios en las legislaciones de varios países, prohibiendo el uso de celulares, y ejerciendo campañas de concientización, podrían salvar vidas. Pero aún había más.

Al paso de los años. Se ha encontrado reportes en distintos medios, los cuales, los teléfonos inteligentes podrían estar generando un nuevo escenario más crítico.

Problemas de sueño, dolores musculares y otras extremidades, eran alguno de los primeros indicios que comenzaba a reportarse gracias al uso excesivo de los teléfonos inteligentes.

Sin embargo, un estigma mayor, podría ir más allá. La llamada generación millenial, a la que se cree nació con una tableta bajo el brazo, pudiera estar haciendo esa frase realidad al facilitarle a los niños pequeños el acceso a un teléfono inteligente.

Los adolescentes recrean y hacen eso de su vida diaria a través de las redes sociales. Los adultos cada vez reciben un mayor estímulo al poder recibir cantidades infinitas de información en cada momento. Pareciera que no hay momento para la “desconexión”, de entrar en crisis si nuestro celular se queda sin batería. ¿O no?

¿Qué es la Salud Mental?

De acuerdo a la publicación “Invertir en Salud Mental” publicado por la Organización Mundial de la Salud, se considera a la Salud mental como “la mera ausencia de trastornos mentales” y agrega el documento: “Los conceptos de salud mental incluyen bienestar subjetivo, autonomía, competencia, dependencia intergeneracional y reconocimiento de la habilidad de realizarse intelectual y emocionalmente”

Los conceptos de salud mental incluyen bienestar subjetivo, autonomía, competencia, dependencia intergeneracional y reconocimiento de la habilidad de realizarse intelectual y emocionalmente
Los conceptos de salud mental incluyen bienestar subjetivo, autonomía, competencia, dependencia intergeneracional y reconocimiento de la habilidad de realizarse intelectual y emocionalmente

Entendiendo esta complejidad de no ser sujeto de algún trastorno mental y contar con el bienestar y la habilidad de realizarse intelectual y emocionalmente, ¿qué papel manifiesta el uso constante de los llamados teléfonos inteligentes, ¿pueden modificar ese bienestar del cual podríamos estar gozando?

¿Cuáles son los trastornos mentales?

Para entender en qué terrenos nos estamos involucrando, vamos a identificar los llamados “trastornos mentales”

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, los trastornos mentales que se tienen identificados son los siguientes:

  • Depresión
  • Trastorno afectivo bipolar
  • Esquizofrenia y otras psicosis
  • Demencia
  • Trastornos del desarrollo, incluido el autismo

De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud, la depresión ocupa el tercer lugar en las enfermedades más comunes de la población en el mundo.

De acuerdo a la doctora Silvia Morales Chainé, coordinadora de los Centros de Formación y Servicios Psicológicos de la Facultad de Psicología de la UNAM, “uno de cada cuatro adolescentes está en riesgo de padecer depresión alguna vez en su vida o ya ha pasado por trastornos psicológicos por consumo de sustancias psicoactivas”

El pasado 10 de octubre se celebró en todo el mundo, el Día Mundial de de la Salud Mental, teniendo como objetivo principal en el año 2019, la prevención del suicidio.

¿Un teléfono inteligente puede causar depresión?

Distintos investigadores han publicado documentos en los cuáles sostienen la posibilidad de que los celulares, podrían ser causantes de condiciones o síndromes no visto con anterioridad.

Para el psiquiatra brasileño Augusto Cury, señaló recientemente en entrevista para la BBC que con la llegada de los dispositivos móviles, el público se enfrenta a los excesos de información, de actividades, preocupaciones y presiones sociales, los cuales pueden acelerar la mente a una velocidad aterradora.

Este tipo de nueva ansiedad a la que él denomina “Síndrome del Pensamiento Acelerado”, significa que cada vez estamos mayormente expuestos a un excesos de información procedente de redes sociales, canales de vídeo, mensajería instantánea, entre otros medios.

Esta estimulación, es equivalente a tener muchas ventanas de recuerdos al mismo tiempo. No es posible retener todas a la vez. La persona no se ancla a alguna, el individuo pierde el foco y la concentración.

Ansiedad

De acuerdo a la Oficina para la Salud de la Mujer, dependiente del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., la ansiedad la podemos definir como “una respuesta normal al estrés. Pero cuando se dificulta controlarla puede afectar e interferir en tu vida cotidiana”.

Para la Clínica Mayo, “las personas con trastornos de ansiedad con frecuencia tienen preocupaciones y miedos intensos, excesivos y persistentes sobre situaciones diarias. Con frecuencia, en los trastornos de ansiedad se dan episodios repetidos de sentimientos repentinos de ansiedad intensa y miedo o terror que alcanzan un máximo en una cuestión de minutos (ataques de pánico).”

las personas con trastornos de ansiedad con frecuencia tienen preocupaciones y miedos intensos, excesivos y persistentes sobre situaciones diarias.
Las personas con trastornos de ansiedad con frecuencia tienen preocupaciones y miedos intensos, excesivos y persistentes sobre situaciones diarias.

Si bien, la ansiedad y depresión son trastornos que pueden afectar nuestra salud, ¿los teléfonos inteligentes pueden ser factor para detonar estos padecimientos.

De acuerdo a Jean M. Twenge, en un artículo publicado por el periódico The Atlantic, “el efecto en el uso activo de la pantalla es inconfundible: cuanto más tiempo pasen los adolescentes mirando las pantallas, mayor será la probabilidad de que presenten síntomas de depresión”.

“Los estudiantes de octavo grado que usan mucho las redes sociales aumentan su riesgo de depresión en un 27 por ciento, mientras que aquellos que practican deportes, van a servicios religiosos o incluso hacen tarea más que el adolescente promedio reducen significativamente su riesgo”, señala.

No obstante esos números, para Twenge, tanto depresión como suicidio, pueden tener muchas causas. “Demasiada tecnología claramente no es la única.”

Destaca que en la década de los 90 del siglo pasado, mucho antes de internet y los teléfonos inteligentes, la tasa de suicidios en adolescentes había sido mayor.

Sobreestimulación

Para la psicóloga Carla Pineda, la llegada de los dispositivos móviles, han generado un cambio en la forma en que interactuamos con nuestro entorno. Anteriormente, no se tenía un intermediario, ahora los dispositivos móviles están generando una sobre estimulación que no se tenía.

Esto modifica los procesos neurológicos de los seres humanos. Al haber una sobre estimulación, el individuo puede sentirse excitado, ésto gracias a la generación de dopamina. Al sentir esa excitación, hay una relajación, una sensación de felicidad. Con el paso del tiempo, la persona buscará más y más reproducir esos estímulos, lo cual, podría llevar a etapas de dependencia de los dispositivos, e incluso a una adicción a los mismos.

Para la licenciada Pineda, quien cuenta con 3 años de experiencia en el área clínica, y tiene un estrecho contacto con adolescentes en su labores educativas, esta sobreestimulación genera, por ejemplo, en los jóvenes una confrontación de lo que ven en los dispositivos móviles, versus la realidad, les parece aburrida. Esto puede generar en lo educativo, una hiperactividad, que los conduce a problemas conductuales, falta de atención y/o un bajo desempeño escolar.

Otro tipo de problema, que considera la también egresada de la Universidad del Valle de México, es situaciones como el Sexting, que si bien no genera un problema conductual al momento, puede desencadenar una serie de eventos que pueden generar un cuadro depresivo o hasta el suicidio.

El acoso escolar, a través de las redes sociales, también puede desencadenar estos sucesos desafortunados.

“Yo he tenido adolescentes que han entrado en depresión, donde ellos empiezan a tener una práctica por ejemplo del cutting, que no es precisamente suicidio, sino una forma de expresar el dolor que ellos sienten”, señala Pineda.

Relaciones de pareja y la familia.

La llegada de los dispositivos móviles, han generado un cambio en la forma en que interactuamos con nuestro entorno.
La llegada de los dispositivos móviles, han generado un cambio en la forma en que interactuamos con nuestro entorno.

Otra influencia de los dispositivo móviles, ocurre en las relaciones de pareja. Existen hoy en día, personas que ponen totalmente su relación a través de esta tecnología.

“Qué si me contestaste, no me contestaste, si me publicaste, no me publicaste”, son de los comentarios más conocidos en los casos de pareja que llegan a tener conflictos, señala Carla Pineda. Son algo “que llegan a provocar muchísima ansiedad”.

Incluso, ha habido casos de rompimiento de parejas que acuden a terapia, por lo que alguno de los dos han encontrado en las redes sociales de sus compañeros sentimentales.

Y no sólo en las parejas, también dentro de las familias. Mensajes incómodos que pueden encontrar los hijos en los celulares de los padres, han generado conflictos serios dentro del seno familiar.

Búsqueda de pertenencia

Para Carla Pineda, quien también cuenta con un diplomado en Psicoterapia, señala que aunque el uso de dispositivos móviles afecta tanto a niños, jóvenes y adultos, en los adolescentes sucede una situación en particular.

“Los adolescentes están en una búsqueda de pertenencia, están en una búsqueda de identidad” explica la psicóloga Pineda. Por eso la búsqueda de Me gusta, Amigos y/o Seguidores dentro de las redes sociales, les significa un mayor sentido de pertenencia. Para quienes lo logran, les deja esa sensación de haber cumplido su objetivo, pero para quienes no, empieza un conflicto.

Éstos últimos comienzan a medir su nivel de aceptación a través de estas cifras.

¿Patologías?

Para el doctor Joaquín Gutiérrez,  cree que aún es muy temprano para señalar a los dispositivos móviles como un único generador de trastornos en la conducta de un individuo.
Para el doctor Joaquín Gutiérrez, cree que aún es muy temprano para señalar a los dispositivos móviles como un único generador de trastornos en la conducta de un individuo.

Para el doctor Joaquín Gutiérrez, académico del Departamento de Psiquiatría y Salud de la UNAM, cree que aún es muy temprano para señalar a los dispositivos móviles como un único generador de trastornos en la conducta de un individuo.

“Realmente aún es difícil si esto es una patología o no”, señala. La tecnología ha llegado para quedarse y su uso en muchos casos es necesaria.

“Habría que pensarlo desde un punto de vista no tan polarizado, en el bueno o malo, sino que hay todo un espectro de situaciones que pueden ocurrir”, señala Gutiérrez.

Si bien es posible perfilar algunos casos clínicos en los cuáles el uso excesivo de un teléfono celular podría generar un problema de salud mental, aún falta mucha investigación al respecto.

Aunque se han observado personas que indiscutiblemente pueden presentar comportamientos donde la ausencia en el uso de un teléfono inteligente pudiera causarles ansiedad, no podemos asegurar que se trate de una patología.

No debemos caer en ese escenario señalado por Isaac Asimov, quien aseguraba que la enfermedad del futuro sería la “depresión”, por que la tecnología iría a consumir nuestra capacidad de socializar.

Recordemos que aún existen grupos importantes de la población que aún no tienen acceso al uso de internet y dispositivos móviles, aún desconocemos cómo podrían reaccionar ante el uso de ellos.

También, hay que tomar en cuenta las brechas generacionales, el comportamiento que tienen los adolescentes y jóvenes, no es la misma que la de sus padres.

Trastornos del sueño

Uno de los principales trastornos que se ha encontrado una relación más directa con el abuso de los dispositivos móviles, tiene que ver con los problemas del sueño.
Uno de los principales trastornos que se ha encontrado una relación más directa con el abuso de los dispositivos móviles, tiene que ver con los problemas del sueño.

Para el también médico especialista en psiquiatría, uno de los principales trastornos que se ha encontrado una relación más directa con el abuso de los dispositivos móviles, tiene que ver con los problemas del sueño.

El usarlos en la noche, disminuye la producción de melatonina, lo que genera la conciliación del sueño.

Se debe evitar su uso, varios minutos antes de ir a dormir.

¿Amigos o enemigos?

Algo en los que ambos entrevistados coinciden en evitar la demonización de estos artilugios del siglo XXI. Llegaron para quedarse y más que señalarlos, hace falta mayor investigación al respecto.

10 años no es suficiente para admitir si pueden ser los responsables totales de algunos problemas psiquiatricos. Lo que sí es verdad, es que ante cualquier sospecha, se debe acudir con un experto.

Incluso, Pineda destaca el uso de algunas aplicaciones que permiten realizar registros de la actividad de un paciente para poder diagnosticar un cuadro depresivo.

Un caso lo representa Depression Monitor, una app desarrollada en el 2015 la cual permitió a un grupo de investigadores, monitorear a un total de 8 mil 241 participantes de 66 países.

En la actualidad, existen aplicaciones como Happify, que permiten llevar sesiones de relajación y meditación, al tiempo que registra qué tan satisfechos nos sentimos con nuestras vidas.

¿Qué hacer?

Es un hecho. Un teléfono inteligente puede acercarnos al mundo y ponernos al alcance con personas, libros, y cuánto material que años atrás sería impensable.

La moderación y el incluir en nuestra vida diaria otro tipo de actividades, pueden ayudar a mantener nuestra salud mental en buenas condiciones. Las relaciones cara a cara no deben ser reemplazadas por los dispositivos móviles.

Si tiene niños pequeños, los expertos sugieren no darle estos equipos antes de los dos años, para evitar problemas en el aprendizaje de un lenguaje.

Y sobre todo, acudir con un experto.

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