¿Dietas personalizadas o dietas generales? Cómo una buena alimentación puede ayudarnos a prevenir enfermedades.

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Buena alimentación

Cuando el ruso Yuri Alekseyevich Gagarin, surcó por primera vez los confines del espacio exterior en 1961, le fue puesto como “lunch” carne de res y pasta de hígado comprimida en un tubo, acompañado de chocolate como postre. 

Los primeros astronautas servían sus alimentos de tubos.

Al año siguiente, John Glenn, quien fuese el primer estadounidense en surcar y comer en el espacio exterior, tuvo una dieta similar: puré de manzana y puré de carne con verduras servida dentro de un pequeño tubo similar al de las pastas dentífricas. Además de tabletas de azúcar de xilosa disueltas en agua.

Este menú, poco apetitoso, fue modificado con la llegada de nuevas misiones en el espacio.  Con el programa Gemini de la NASA en 1965, los alimentos comenzaron a tener mayor variedad y se optó por deshidratarlos y sellarlos en bolsas de plástico. 

Alguno de los alimentos disfrutados por la tripulaciones incluía huevos revueltos, cóctel de camarones, pollo al curry, y arroz con leche con pasas y bebidas como café, jugo de uva y leche. 

Sin embargo, esta dieta traía un ingrediente especial. Al saber que los astronautas tienen un menor consumo de energía debido a la falta de gravedad, sus comidas contenían un menor número de calorías que lo que consumían en tierra. Así sus alimentos tenían un 17 por ciento de proteínas, 32 por ciento de grasas y 51 por ciento de carbohidratos en promedio.

Tomando en consideración este elemento, si los astronautas, por tener un tipo de actividad especial, en un ambiente totalmente distinto, ¿será posible que nosotros aquí en Tierra podamos tener una dieta “personalizada” según nuestra actividad, edad, sexo, y el ambiente en el que nos desarrollemos? 

¿Dietas personalizadas?

Maestra María del Carmen Iñarritú Pérez

Para la maestra María del Carmen Iñarritú Pérez, del Departamento de Salud Pública de la la Facultad de Medicina de la UNAM, la respuesta sería sí. Es posible para cada persona sugerir, a través de un experto, cuál sería su dieta ideal a través de una serie de factores o el A B C D que debe aplicar un nutriólogo certificado a los pacientes interesados.

No obstante, y a pesar de distintos estudios realizados a través del mundo, que incluyen áreas como la nutrigenómica y la nutrigenética, no es requisito indispensable el contar con una dieta de este tipo. Si bien sería lo ideal, el usar el plato del Bien Comer, como referencia, nos ayudará perfectamente a tener una alimentación balanceada.

Publicado por primera vez el 23 de enero de 2006, como parte de la Norma Oficial Mexicana NOM-043-SSA2-2012, el plato del Bien Comer tiene como objetivo “proporcionar los criterios que deberán seguirse en la orientación alimentaria para brindarle a la población opciones prácticas con respaldo científico, para la integración de una dieta correcta que pueda adecuarse a sus necesidades y posibilidades sin menoscabo de su cultura alimentaria”, se lee en el documento “Guía para reforzar la orientación alimentaria”.

Nuestro país cuenta con una riqueza culinaria, y esta norma busca orientar a la población en el consumo de alimentos producidos localmente, de fácil acceso económico y según la temporada.

Plato del Bien Comer

Prevención de enfermedades

Amy Fleming, periodista del diario británico The Guardian, se sometió a una serie de pruebas, como parte del  estudio Predict, una colaboración entre la compañía Zoe, en conjunto con universidades como el King’s College London y las escuelas de medicina de Harvard y Stanford en los EE. UU. 

El objetivo medir las respuestas que pueden tener miles de personas a diferentes tipos de alimentos y descubrir por qué de esa reacción. Posteriormente, y con el uso de la Inteligencia Artificial, se usen esos datos en aplicaciones como Zoe, para determinar de manera individual qué opciones de alimentos son saludables y cuáles no tanto.

El estudio en el que participó Fleming, le obligaba a consumir distintos tipos de alimentos previamente preparados por los investigadores, en horarios establecidos, para posteriormente reportar los resultados y hacer análisis de sangre de la participante.

La nutrición personalizada es un santo grial de salud pública”, señala en su artículo. 

Los genetistas se han esforzado por décadas para desarrollar dietas basadas en el genotipo de cada individuo como una forma sofisticada de medicina preventiva.

En esto coincide la doctora Iñarritú, sin embargo, hasta la fecha, eso aún resulta inaccesible para el grueso de la población, señala la académica de la UNAM.

Pero no solo es cuestión de genética, el microbioma intestinal juega también un papel ponderante. 

Para Tim Spector, genetista del King’s College de Londres, “el microbioma intestinal está muy relacionado con la salud”.  “Está relacionado con su peso, su propensión a la diabetes, cómo metaboliza la grasa …” Hay evidencia de que también puede gobernar la expresión génica, el estado de ánimo y el apetito, producir vitaminas y puede ser el biomarcador definitivo para nuestras respuestas alimentarias, señala.

¿Quién debe hacer una dieta personalizada y por qué?

En la actualidad, para realizar una dieta personalizada, se deben tomar en cuenta los siguientes factores, según la maestra Iñarritu Pérez:

  • A) Antropometrica. En esta evaluación, se le toma peso al paciente, se le mide, se le toma pliegues cutáneos para determinar cantidad de grasa, medición de perímetros y  circunferencias para ver la localización de tejido adiposo. 
  • B) Bioquímica. Aquí se realizan análisis de sangre para ver niveles de glucosa, perfil de lípidos, entre otros datos.
  • C) Clínica. Aquí se evalúa al individuo en lo general, si se percibe físicamente sus rasgos con alguna condición como palidez, etc.
  • D) Disponibilidad económica. Aquí se valora la situación económica del paciente.

Además de estos elementos, se toma en cuenta la actividad de la persona, su edad, sexo, y si realiza ejercicios o no, de manera regular. También aplica si el individuo padece alguna enfermedad.

Si tomamos en cuenta estas consideraciones, las dietas personalizadas siempre han existido, y dependen en gran medida de acudir con un nutriólogo. “Cuando uno va con un nutriólogo, es para que se le haga su dieta personalizada”, comenta la doctora Iñarritu.

Si existen las dietas personalizadas, ¿por qué pocas personas han acudido a ellas?

El desconocimiento, el estilo de vida tan acelerado y el constante bombardeo de publicidad de los llamados alimentos procesados o chatarra ha impedido que el público en general adopte dietas sanas, bajo la guía del plato del Bien Comer. O ya ni digamos acudir con un nutriólogo.

Los distintos centro de Salud, el Seguro Social entre otras instituciones de salud pública pueden proporcionar guía y asesoría para tener una buena alimentación.

La cocina mexicana es tan rica y variada que no es necesario renunciar a todo el espectro de platillos que nos ofrece. Tal es el nivel de riqueza que ésta es considerada por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La tortilla, ingrediente de alto valor nutricional, típico de la cocina mexicana

¿Las Apps que sugieren dietas pueden ayudarnos? 

No obstante que no podamos acudir con un experto en nutrición, la tecnología puede ser nuestra aliada. Hay una lista grande de aplicaciones para descargar en nuestros teléfonos inteligentes, los cuales nos pueden orientar para tener una alimentación balanceada.

Sin embargo, tal como lo señala la doctora Iñarritú Pérez, hay que prestar atención con qué aplicaciones descargamos. Es fácil, para cuestión de buscar dietas para bajar de peso, encontrar apps “charlatanas”. 

Si estas apps sugieren dietas tipo el de la luna y no están respaldadas por instituciones u organismos reconocidas en la materia, no son de fiar.

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