Un asteroide ajeno en el Sistema Solar

El Asteroide 2015 BZ509 fue descubierto en noviembre de 2014, y llamó la atención de los astrónomos por su peculiar órbita “retrógrada".

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Vas conduciendo un enorme tráiler y de repente, de la nada, un pequeño auto se encuentra en tu mismo carril, pero en sentido contrario ¡Vaya susto!, pero en lugar de dar el clásico “volantazo”, notas que el diminuto vehículo ha seguido su curso sin recibir rasguño alguno, pero lo más inquietante es que parece tener placas de otro mundo, o mejor dicho de otro sistema solar.

Esto es lo que ha ocurrido con el asteroide 2015 BZ509, o BZ para los cuates. Un cuerpo descubierto en noviembre de 2014, pero que llamó la atención de los astrónomos por su peculiar órbita “retrógrada”, es decir, que gira alrededor de nuestro sol en dirección contraria al resto de planetas y otros objetos del Sistema Solar.

Viajar en sentido contrario no es algo excepcional, existen un número menor de cuerpos que lo hacen, sin embargo, BZ, a diferencia del resto, lo hace casi compartiendo la misma órbita de Júpiter, o cómo lo llaman los astrónomos, se encuentra en “resonancia”.

Nuestro Sistema Solar, se originó a partir de un disco de polvo y gas, y todo lo que se encontraba a su alrededor sigue la dirección de rotación de su estrella.

¿BZ es un objeto llegado de fuera de nuestro vecindario? Esta misma pregunta se hicieron la doctora Maria Helena Moreira Morais, de la Universidad Estatal Paulista, en Brasil y el doctor Fathi Namouni, de la Université Côte d’Azur, en Francia, quienes publicaron en el Monthly Notices of the Royal Astronomical Society: Letters, el resultado de su investigación en el cual después de realizar al menos un millón de simulaciones por computadoras, concluyeron que BZ debe ser un cuerpo ajeno a nuestro sistema solar, y tener al menos con nosotros, unos 4,500 millones de años.

De confirmarse el origen de éste asteroide, nos encontramos ante la posibilidad de poder enviar una misión robótica a este cuerpo y conocer sus secretos, sin tener que viajar tan lejos. Podremos conocer si poseen la misma composición que nuestros asteroides y comprender mejor los orígenes de nuestra comuna estelar.